MISTERIO DE NAVIDAD

©Herminio Omaña Menéndez



Drama litúrgico para las Navidades de 2014 - 2015

en Ferreras de Cepeda (León)

 

 

ACTO ÚNICO

 

Concejo de Vecinos dentro de la iglesia.

 

Escena primera.

 

(La Junta Vecinal y vecinos en Concejo)

 

(Suena un toque de campana en tono de llamada a concejo).

 

 

Presidente       (Solemne. Tose varias veces, cada vez más alto, para reclamar                                     silencio, mientras los vecinos arman algo de barullo)

¡Mis vecinas y vecinos!

 

(Tose dos veces más, hasta que los vecinos se callan)

¡Mis vecinos y vecinas!

Con la campana tañida[1]

y con licencia del cura,

hoy vamos a celebrar

nuestro concejo en la iglesia,

porque trataremos temas

de fondo espiritual.

 

Secretario        (en plan sabiondo y exagerando la declamación):

Ya está el permiso otorgado,

guardemos, pues, el respeto

debido a lugar sagrado.

 

(Pausa y carraspeo prolongados)

Queremos hacer Concejo

de Vecinas y Vecinos,

de todos los residentes,

y de los aquí nacidos

que tuvieron que emigrar

pero que hoy están presentes.

 

Presidente        (un poquito cortante):

Secretario, no te enrolles.

No empieces a divagar

y comienza la propuesta

de los temas a tratar.

 

Secretario         (algo molesto por el corte de su perorata):

Vayamos al primer punto:

Decadencia de Ferreras.

 

Presidente        (otra vez solemne y tosedor):

Este no es menor asunto.

Inícialo cuando quieras.


Secretario         (vuelve al tono declamatorio):

En este punto, vecinos,

tendremos que analizar

la salud de nuestro pueblo:

si va a morir o a medrar.

 

Vecina 1ª          (con gestos de aleganciosa[2] y muchas ganas de intervenir):

Medrar, medrar… ¡no parece!

¡Que cada año somos menos

habitantes en Ferreras!

En cambio, lo que si crece…

es el barrio Las Barreras[3].

 

Vista aérea de Ferreras, con "el barrio Las Barreras" (cementerio) en primer término

 

Vecina 2ª          (comedida):

No debemos olvidar,

al tratar esta cuestión,

que los jóvenes del pueblo

que deciden progresar

ven como primera opción

no quemarse la paciencia

y deciden emigrar.

 

Secretario         (empieza muy formal) :

Eso trae de consecuencia,

como es fácil deducir,

que faltando matrimonios

en edad de procrear,

y quedando solo abuelas…

 

(Adopta un retintín malicioso)

¡Señoras, pido perdón!:

que los niños que no nacen

no incrementan el padrón.

 

Presidente        (con gesto de mosqueo):

¡Ya vale!

 

(Adopta un gesto serio y de autoridad)

Pues con lo expuesto,

en este tema os pedimos,

(y no es pagar otro impuesto…)

En este asunto primero

vos tenemos que pedire[4]

que en el año que vivimos

y en el año venidero

no vos dejedes morire[5].

 

Vecino 1º          (tratando de hacerse el gracioso):

¿Y quién tien[6] de eso la culpa?

¡Que aquí naide[7] es inmortal!

¿O vais echame[8] una multa

el día del miu[9] funeral?

 

Presidente        (serio y paciente):

¡No, home, no hablamos de multas!

Digo que hay que resistir,

que hay que vivir con más ganas

pa[10] que el pueblo no decaiga.

 

Vecino 2º          (replicando a voces, más gracioso todavía, al vecino 1º):

¡Que no te mueras ahora!

¡Que ya te podrás morir,

cuando te llegue la hora!

 

(Varios vecinos asienten riéndose)

 

Presidente        (sigue con gesto serio, paciente y paternalista):

Y tenéy tamién[11] en cuenta

por los caminos qu’ andades[12]

para que no vos caigades[13].

 

Secretario        (adopta ahora un carácter irónico):

Que el doctor ya nos comenta,

sin entrar en más detalles,

“que sin piedras y sin cantos

y sin baches por las calles,

no debían tropezar tantos”.

Porque este año se han caído,

según yo tengo entendido:

Visita, Ester, Marcelina,

Amparo, Maruja la de Agustín…

 

(Puede seguir recontando accidentes reales, ocurridos durante los últimos meses en el pueblo)

 

Vecina 2ª          (sigue comedida):

Y tras de cada caída,

se vuelve en la depresión

más débil el corazón

y más penosa la vida.

 

Vecina 3ª          (pensativa):

Qu’ una se cai n-un istante[14],

pero tardará un montón

en reface’l sou talante[15].

 

Secretario         (insiste en su ironía):

¿No le estáis dando al morapio[16]…?

¿O tal vez al aguardiente…?

¿Tal vez pa enjuagar los labios…

o pa el dolor de algún diente…?

 

Vecino 3º          (con gesto de complicidad en la ironía):

Y, si es que empináis el codo[17]

por un tema sanitario,

convien facelo[18] despacio,

según la dosis y modo

que recete el boticario.

 

Vecina 1ª           (la aleganciosa se suma ahora a la ironía):

Y hay que evitar los peligros

de animales agresivos,

como hormigas voladoras;

porque atacan todas juntas

igual que la marabunta.

Eso les pasó en setiembre

a Visita y a Minito

paseando por las eras,

y también el mismo día

al Ángel Aller Arienza,

también en el mismo sitio.

(Se ríe con malicia.

Otros vecinos y vecinas pueden añadir relatos sobre otros acontecimientos graciosos ocurridos en los últimos meses, estén o no relacionados con la salud, como el robo de las peras del Cartero - cuando fueron a por ellas, solo encontraron el sitio-…

Pero es condición previa que no serán ofensivos y deberán ser autorizados por sus protagonistas antes de la representación).

 

 

Vecina 3ª          (sigue seria y pensativa):

Otra cosa a mencionar

es lo de andar de hospitales

por temas de intervenciones,

revisiones generales…

 

Vecina 2ª          (interrumpe con ganas de soltar su toque de humor):

O séase[19]: reparaciones.

 

¡Sí! ¡Sí! Que hay que ver La Coca,

que marcha mucho mejor

desde que le repararon

eso del carburador.

 

Vecina 3ª          (asiente):

¡Rula que da gusto vela[20]!

 

Vecina 1ª          (la aleganciosa insiste con la ironía):

¿Y qué me decís del otro,

el Serrano… su marido?

Como se afallaba[21] solo

y va que andaba aburrido[22]

mientras estaba ingresada,

se hizo malo de ficción

para hacer que lo ingresaran

en la misma habitación.

 

Vecina 2ª          (se suma a la ironía ):

¡Huuuy… Es hombre de recursos!

¡Lunas de miel de película

se saca de la vesícula[23]!

 

Vecina 1ª           (la aleganciosa sigue con la ironía):

¡Y poco que le costó

satisfacer el capricho,

que no lo pagó muy mal,

todo a cargo del Inserso

o Seguridad Social!

 

Secretario        (adoptando un gesto serio, pero de mentirijillas):

Con el debido respeto,

queridísimas vecinas,

no transforméis en corrillo[24]

esta sesión del concejo.

 

(Hace pausa para pasar a otro tema).

Hablemos de los consejos

para cuidar la salud.

 

Vecina 2ª          (también se pone seria, pero mantiene cierta dosis de ironía):

 

En eso hay que recordar

que hay que respetar la dieta

cuando se llena el perol;

que el chorizo y el tocino

y los callos[25] y perniles[26]

son ricos, pero se asientan

encima de los cadriles[27]

y luego achorcan[28] las venas

con tanto colesterol. 

 

Vecina 3ª          (siempre seria):

Y guardemos las vigilias

para sentirnos mejor.

 

Vecina 1ª          (sigue con guasa contra alguna incierta destinataria):

Y tomemos las pastillas

que nos recete el doctor;

pero hagámoslo con agua,

que sería nocivo el lujo

de tragarlas con orujo.

 

Secretario         (se suma a la guasa):

Sobre todo y más que nada,

como última razón,

no os olvidéis de la paga

y pensad que, si morís,

no cobraréis la pensión.

 

Vecino 1º           (también él se une a las chanzas):

Eso sí es definitivo:

no es buen negocio vivir

eternamente echo un trasto

y andar encataperiao[29];

pero, por cobrar la paga…

¡como si hay que andar al rastro

y vivir engurrinao[30]!

 

Presidente       (trata de recuperar la seriedad y los temas a tratar):

¡Secretario, a otro asunto!

Demos éste por cerrao,

que nos van a dar las uvas[31]

y éste ya está sentenciao.

 


 

 

Escena segunda.

 

(Los mismos)

 

Secretario         (intercambia un gesto de pesar con los demás graciosos, pero                                vuelve a su pose pretenciosa):

Vamos al tema segundo:

Economía del pueblo.

 

Trataré de resumir,

porque de entrar en detalle,

en un estudio profundo,

puede hacérsenos eterno,

como dar la vuelta al mundo.

 

Presidente       (con gesto de cabreo decidido):

¡Al resumen, Secretario,

o te meto una sanción

de vino para el concejo

y de cera pa'l sagrario![32]

 

 

Vista aérea de Ferreras, llegando por el Norte

 

Secretario         (exagerando ahora las prisas.

Lee de corrido, a ritmo de cantinela, como provocando al presidente, que va torciendo el gesto mientras lo escucha, a la vez que se rasca y menea la cabeza, mientras mira a los vecinos como anunciando una reprimenda):

¡Señor, le pido perdón!

Resumo, señor, resumo:

Casas en ruina:

paños rajados

y con goteras

en los tejados;

fornos[33] caídos,

tiros[34] cegados,

priula[35] y pregancias[36]

llenas de sarro[37],

las chimeneas

ya no fumean[38].

Cerrada escuela,

casas sin gente,

vacíos establos,

en las tenadas[39]

ya no hay fuyacos[40]

y los pajares

abandonados.

Tierras de fuelga[41],

sucios los prados

y por los campos

ya no hay ganados.

Fuentes sin ranas

ni renacuajos.

Río sin peces,

contaminado

y los regueros[42]

no son labriados[43].

Negrillos[44] secos

y deshojados

ya no dan fueyas[45]

pa los marranos.

Nuestros frutales

fueron talados

por esa plaga

del bacteriano[46].

Ni pan ni vino

en las bodegas

y sin patatas

las patateras…

 

Hay algún trastornao que cree que el pueblo tiene un gran futuro

 

Presidente        (corta esta retahíla, replicando en el mismo tono, pero en cabreo                                creciente):

¡Secretario,

secretario!

¡Vaya rosario

de economía!

¡Para ya el carro,

que nos deprime

tu letanía!

¡Dale que dale

con la llantina[47]!

¡Deja ese cuento,

que nos aburres

con tu lamento!

 

(Hace una pausa, mientras reflexiona y menea la cabeza.              Mientras tanto, el Secretario hace un gesto de encogimiento, pesaroso por haber llegado a ofenderlo. Finalmente el Presidente retoma el argumento con serenidad, pero también con determinación).

¡Que estos señores

quieren que hablemos

de profesiones!

Quieren que hablemos

de los pastores,

que no hay cantores

en este tiempo

pa echarle un ramo[48]

al Nacimiento.


Vecino 1º          (replicando):

Pastores… haberlos… háilos[49],

aquí estamos algunos.

 

 

Vecino 2º          (apoyando la réplica anterior):

Y, si hay que echar un ramo,

lo haremos muy a gusto.

 

Vecina 2ª          (se suma a la propuesta):

Y, junto a los pastores,

iremos las pastoras

y todos los vecinos,

cantores y cantoras.

 

Presidente        (ahora entusiasmado):

¡Así se habla, señores!

¡Estos son mis paisanos!

 

Secretario         (condescendiente para cerrar el tema):

¿Quedamos, pues, en eso?

¿Podéis cantar el Ramo?

 

Vecina 2ª          (afirmativa):

Sabemos entonar[50]

con las tonadas[51] de antes.

 

Vecina 3ª          (afirmativa también).

Y, si hay que acomparar[52]

algún cantar de ahora

para que suene mejor,

de seguro afallaremos[53]

alguna acomparadora

o algún acomparador.


Vecino 1º          (insiste en el apoyo):

Los que cantemos[54] ramos

cuando éramos zagales[55],

hoy, viejos carcamales,

muy bien los recordamos.

 

Vecino 2º          (con entusiasmo en los recuerdos):

Primero, al prepararlos

desde de la sementera[56].

¡Y el rato de cantarlos,

en la Misa de Gallo

del día de Noche Buena…

Vaya acontecimiento!

Y, luego, al recordarlos

cantando algún cantar…

de Reyes hasta El Cristo[57]

andábamos contentos.

 

Vecina 1ª          (insiste con decisión):

Como nos deis permiso

para poder cantarlo…

nada más decidirlo

y por voluntad propia

vamos a prepararlo,

que ya tenemos copia.

 

Presidente        (decreta la decisión):

¡Que baste con lo dicho!

Ahí van preparadas

en un papel escrito

las letras y tonadas.

 

(Sonríe y asiente con la cabeza, con un gesto de alivio.

Hace un gesto de admiración, dirigido al auditorio; suspira y,        vuelto al Secretario, le ordena):

¡Secretario, al otro tema

y vamos terminando!

 

(Salen algunas vecinas, vecinos y niños para prepararse para cantar el ramo)

 




Escena tercera.

  

Presbiterio y retablo de la Iglesia, adornados para Navidad

 

(Los mismos, sin los que ya se fueron a preparar el canto del Ramo)


Secretario:

Vamos al tercer tema:

Tradiciones devotas[58].

 

Presidente        (relajado):

A ver ¿de qué va eso?

¡Repásanos tus notas!

 

Secretario         (retoma el carácter de sabiondo):

El tema se origina

por unas peticiones

de dos o tres vecinas,

tal vez algo seruendas[59],

que piden restaurar

antiguas devociones

y, luego, completar

los rezos con ofrendas.

 

Presidente        (con gesto de no haber entendido nada):

¿Que qué es lo que pretenden?

 

Secretario         (molesto porque no lo entiendan, ¡con lo bien que se expresa…!):

Ya dije: restaurar

valores del pasado.

 

Presidente        (contrariado por el desaire del secretario):

Pues, que lo expliquen ellas,

que yo no me he enterado.

 

Vecina 4ª          (mediana edad, con ganas de explicarse):

Vamos a ello, señores:

¿Queda entre lo mayores

alguien que no recuerde

las devociones de antes,

que, siendo muy sencillas,

eran emocionantes?

 

Vecina 5ª          (ensoñadora. Ésta debe aparentar bastante edad.):

Vamos a recordar:

estaba una en el campo,

o, tal vez, en la casa

aviando[60] la cena,

o en el lavadero[61],

o puede que en la era

rematando faenas,

a veces fatigada,

a veces pesarosa

por una cualquier pena…

 

Vecina 6ª          (como la anterior):

Y el hombre de regreso,

guiando despacico

el carro de las vacas

con la boina calada

por cima[62] de los ojos

y la ijada[63] terciada

encima de los hombros…

 

Vecina 4ª          (igual):

Tal vez con el borrico

cargado con mañizas[64]

de berzas o de otoño[65],

con el cachapo[66] al cinto,

y con gadaño[67] al hombro.

 

Vecina 5ª          (igual):

Y niños por las calles

entre gritos saltando

o jugando a la maya[68],

tal vez al cabezote[69],

o corriendo la roda[70],

o echando los cartones[71],

o saltando a la comba…

o haciendo algún mandado[72],

aguardando la hora

de encerrar el ganado…

 

Vecina 4ª          (sigue):

Y, remontando cerros,

volvían los pastores

entonando canciones

y silbando a los perros,

canciones entonadas

con el rumor de esquilas[73]

muy bien acompasadas

y balidos de madres

replicando amorosas

la llamada angustiosa

del recental[74] lejano

que aguarda en el establo. 

 

Vecina 5ª          (sigue):

Alegraría su alma

(el alma del pastor),

al columbrar[75] la aldea,

la columna de fumo[76]

sobre la chimenea,

el calor de la casa

al amor de la llumbre[77],

el aroma de hornada[78] 

arrojada[79] con urces[80]

 

Niño 1º              (sorprende al auditorio con su voz decidida y los gestos sueltos de                                levantar los brazos):

Y de pronto, ¡arrebol!

Sobre el Teso La Roja

se va a poner el sol.

 

Niña 1ª              (tranquila y muy seria, hace de narradora de un cuento):

Un niño va pidiendo,

haciendo reboliada[81].

Todas las puertas se abren…

 

Niño 2º              (lleva en la mano un cesto de varas de salguero, hace un gesto de                                llamar a una puerta imaginaria y pregunta a la niña 2ª, que                                     simula el gesto de abrirla de par en par y de escuchar sonriente,):

- “¿Limosna pa las Ánimas[82]?”

 

(La niña 2ª asiente con la cabeza, luego hace el gesto de ir a buscarla).

 

Niña 1ª:

Le dan una moneda

o, acaso, una reboja[83]

de la hogaza más tierna.

 

(La niña 2ª vuelve corriendo y le entrega una reboja de pan al niño 2º, que la guarda en el cesto de varas y va a salir de escena)

 

Niño 2º:

- “¡Que las Ánimas Benditas

a ustedes se lo paguen!”

 

Niña 2ª:

- “¡Dios las tenga en su gloria!”.

 

Niña 1ª               (sigue el relato):

Brota del campanario,

como un chorro de rezos,

repique[84] de campanas

que inunda todo el pueblo.

 

Niña 2ª              (se suma a la narración):

Se recuerda a los nuestros,

a aquellos que partieron.

Reviven en nosotros

a través del recuerdo

para seguir siendo luz

en lo alto del cielo.

 

El niño sigue vivo (¡que lo sea por muchos años!)

 

 

Niña 1ª:

Es toque milagroso,

oración muy sentida,

instante de alborozo,

Ángelus a María.

 

Vecina 4ª:

Y también es llamada

que muy rápido atiende

la moza peripuesta[85],

que ya acude a la fuente

a buscar agua fresca

y también a la cita,

la cita campanera

que toca el pretendiente.

 

Vecina 5ª:

Ese amor fue bendito

con una larga dicha,

que para ellos duró

toda una larga vida.

 

Presidente        (emocionado):

¡Bonito, muy bonito!

 

(El niño 1º y el niño 2º inician un aparte entre ellos).

 

Niño 1º               (se dirige al niño 2º, en plan de desafío):

¿Sabes repiquitiar[86],

entonar las canciones,

que cantan las campanas

al toque de oraciones?

 

Niño 2º              (responde de inmediato y muy animado):

¡Sí! Cantaba una mi abuelo

sobre Antonio, el de Alcides,

y Maruja, la de Mero...

Son juegos infantiles

de cuando él tenía pelo.

de cuando él tenía pelo.

(Sacude la mano en el aire, para indicar que eso fue hace mucho,  mucho tiempo, porque ya su abuelo está completamente calvo. Luego entona con cadencia de cantinela y moviendo ambas manos al compás, como tocando las campanas:)

Marujina, Antón;

Marujina, Antón;

Marujina, Marujina;

Marujina, Antón.

 

Niños 1º y 2º    (la repiten los dos, a coro de cantinela):

Marujina, Antón;

Marujina, Antón;

Marujina, Marujina;

Marujina, Antón.

 

Niño 1º               (propone, animado):

¡Cantemos la otra!

 

Niños 1º y 2º    (cantan, a coro, otra cantinela, con los mismos movimientos):

Mañana domingo,

San Garabito[87].

Subime[88] a la torre

a tocar un poquito.

Estaba una vieja

guisando un cabrito.

Pedile[89] un cachito.

Diome[90] con una teja

detrás de una oreja.

¿Dónde está la teja?

Fue al agua abajo.

¿Dónde está el agua?

La bebieron los bueis[91].

¿Dónde están los bueis?

Fueron por vino.

¿Dónde está el vino?

Lo bebieron las viejas.

¿Dónde están las viejas?

Cardando lana.

¿Dónde está la lana?

La escarramiaron[92] las gallinas.

¿Dónde están las gallinas?

Poniendo huevos.

¿Dónde están los huevos?

Los comieron los frailes.

¿Dónde están los frailes?

Diciendo misa.

¿Y dónde está la misa?

¡Ya va cuanta[93] que está dicha!

                

(Se callan los niños, sonriendo.Todos quedan en silencio.

El Presidente asiente con la cabeza, recordando también él.

Pasado un momento, se dirige a las vecinas que hicieron la            propuesta).

 

Presidente        (emocionado y sonriente):

¡Bonito, muy bonito!

También emocionante…

¿Y cómo haríamos esto

de ahora en adelante?

 

Vecina 4ª          (muy seria):

Pedimos restaurar

las cuatro tradiciones

que mejor nos definen:

limosna pa las Ánimas

al toque de oraciones,

ofertas de las hachas[94]

por las obligaciones,

también el pan bendito[95]

en fiestas de guardar,

y el ramo de manzanas

para la Navidad.

 

Vecina 5ª          (apoyando a la anterior):

Pedimos pocas cosas

y no serían costosas.

Lo vamos a explicar:

 

Vecina 4ª          (muy seria):

En víspera de fiesta,

si es una extraordinaria,

saldremos a pedir

limosna pa las Ánimas.

 

Presidente        (pensativo):

Y ¿cómo se haría eso?

 

Vecina 4ª          (muy seria):

Tal como siempre se hizo:

por turno de viviendas,

al toque de oraciones,

llamando a cada puerta.

 

Vecina 5ª          (sigue):

La casa que esté en turno

tendría que ofrendar

también el pan bendito

pa compartir los frutos

en pedazas[96] de paz. 

 

 

Vecina 4ª          (sigue):

Con lo recolectado

de todo el año, junto,

podremos sufragar

la anovena[97] en noviembre

por todos los difuntos.

 

Vecina 5ª          (sigue):

Y el Ramo de Manzanas

para la Navidad.

 


Vecina 4ª          (sigue):

Y unas libras de cera

de lumbre pa’l sagrario,

que recuerde las hachas

por los antepasados.

 

Vecina 5ª          (sigue):

Todo en nombre de todos,

memoria y oración

de los que fueron nuestros.

Siendo de todos juntos,

tendrá más emoción

que si es de cadaguno[98].

 

Presidente        (dirigiéndose a todo el auditorio, muy en su papel):

¿Hay alguien que se oponga

a esta nueva propuesta

que aquí se ha presentado?

 

(Nadie se opone. Algunos la apoyan.

El presidente se dirige al secretario, que parecía distraído)

¡Despierta, Secretario!

 

(El secretario se sobresalta)

Si ya estás preparado,

incluye en la ordenanza[99]

sin ninguna tardanza

lo que aquí se ha propuesto,

porque ya está acordado.

  



  

Escena cuarta.

 

Llegada de los pastores / cantores.

 

(La Junta Vecinal y vecinos en Concejo, más los pastores/cantores)

 

(Está terminando el concejo de vecinos, cuando se escuchan unos fuertes golpes en la puerta de la iglesia).

 

Presidente        (responde a voces a la llamada, sabiendo ya quién llama):

Señores, ¿a qué llamar

a la puerta de la Iglesia?

Si no padecéis amnesia,

sabéis que podéis entrar.

Sólo tenéis que empujar,

la llave no está pechada[100],

está la puerta arrimada

para guardar el calor

y hacer más acogedor

el amor de esta morada.

 

(Se abre la puerta y se asoman los cantores.

El rabadán[101] se adelanta, fatigado y muy nervioso, hasta el  centro de la iglesia, mientras se descubre del pasamontañas, se        limpia el rostro con él y sacude la nieve de sus engorras[102]).

 

Rabadán            (canta, con la tonada del ramo)

¡Buenas noches, señor cura,

y vecinas y vecinos!

Traemos malos caminos

para andar a la ventura.

 

Venimos con la premura

de un recado angelical

para buscar al Dios-Niño

que ha nacido en un portal.

 

Presidente        (Se acerca a recibirlo y recita, emocionado también él):

¡Noche Buena, rabadán!

Concrete, si le es posible,

qué es lo que busca su afán

en fiesta tan bonancible.


Rabadán            (sigue cantando):

Vamos buscando un portal,

donde haya nacido un niño

sin más calor que el cariño

del regazo maternal.

 

Los ángeles nos dijeron

que sería recién nacido

y que estaría en un pesebre

con los pañales vestido.

 

Secretario         (recita, descorcentado):

A ver… a ver… ¿qué decís?

Explicadnos un poquito,

hablando bien despacito,

esa prisa que sentís.

 

Cantores – todos (cantan desde la puerta):

¿Entramos todos y todas?

Miren que fuera hace frío,

que estas escarchas pelonas[103]

nos matan de escalofríos.

 

Ved que traemos novedad,

para labriar[104] la memoria:

el anuncio de la gloria

de la Santa Navidad.

 

(Mientras entran y cantan, varios de ellos limpian la nieve y la       nariz, ellas con el mandil, ellos con las mangas).

Queremos representar

los pastores de Belén,

los primeros que adoraron

a Dios después de nacer.

 

Presidente        (recita, muy familiar, su invitación):

¡Entráy, entráy[105] cuanto antes,

los que querades entrare[106]!

No vos fagades rogare[107].

Llegaivos hasta aquí alante[108]

y buscáy[109] un acomodo;

después cantaredes[110] todo

lo que querades cantare[111].


Rabadán            (recita, también él, la orden de entrar hasta cerca del altar):

Adelante los cantores,

saludad con cortesía,

que ésta es la casa de Dios

y de la Virgen María.

 


 

 

Escena quinta

 

Diálogo de los pastores con los vecinos.

 

(Entra el grupo de cantores, mayores y niños, armando algo de barullo, hablando todos a la vez. Cada uno lleva en las manos un cayado, una cayada o un palo y algún regalo: un corderín, un vellón, un cascabel, una esquila, un mañizo de aguzos[112]; un barril de vino; cestas y fardelas[113] con frutas de la estación – manzanas, peras, castañas, naranjas… -, y frutos del campo - alubias, garbanzos, cebollas, ajos -, un tarro de miel, una hogaza, un chorizo, un trozo de tocino, manteca, sebo, unos chichos para migas[114], unas chichas para picadura[115], una asadura[116] para hacer chanfaina[117], un salero, ramas de perejil y laurel; una sartén y un puchero[118]; un atado con ropas de bebé…

Tras ellos, entra Gaby arrastrando su carro con una mano y cargando al hombro un feije de leña. El carro va cargado hasta arriba de cosas: una cesta de manzanas, otra de patatas, unos cepos, feijes de urces, una mañiza de hierba…)

 

Secretario         (con ceño[119] de molestia, aburrido del barullo):

¡Por favor, guarden respeto

para nuestra devoción,

que ésta es casa de oración!

 

(Hace una pausa a la espera de que se vayan acomodando y callando)

¡No pongan en un aprieto

a estas personas tranquilas,

tengan al corderín quieto

y silencien las esquilas!

 

Presidente        (él calmado y, a la vez, sonriendo complacido):

A ver, los de allí detrás,

cierren otra vez la puerta

pa que no s’ esgape el gato[120].

Dedicaremos un rato

para escuchar esta historia

que al pronto nos desconcierta,

esta extraña novedad

que nos traen los pastores

y nos anuncia la gloria.

¡Guarden silencio, señores!

 

Secretario         (empeñado en lograr el control inmediato de la situación):

¿De dónde vienen ustedes?

 

Pastores            (cantan con entusiasmo y muy bien acompasados, la relación de                                topónimos de todos los parajes que han recorrido):

Venimos de Valdeluengo,

camino de Las Omañas,

entre Ribera y Cepeda,

por abajo de La Braña.

 

Pasemos[121] por La Trampona,

Los Chanos y Las Forcadas,

bajemos[122] al Arcavueche

y, al final, Las Encorradas.

 

 Panorama del horizonte norte, con el camino descrito por los pastores

 

Secretario         (mosqueado por tan larga explicación):

¡Muy largo camino es ese!

¿Y hacia dónde se dirigen,

abandonando el rebaño?

 

Rabadán            (canta, ofendido por la acusación):

¡El rebaño está atendido!

¡Quede ese asunto aclarado!

Al emprender el camino,

no lo hemos abandonado.

 

Todos los pastores (cantan a coro, apoyando al rabadán):

Y según es la costumbre

de los pastores cabales

lo guardarán dos zagales,

vigilantes junto al lumbre.

 

Quédense ustedes tranquilos,

que bien protegido queda

por cuatro buenos mastines[123]

y cuatro perros de aqueda[124].

 

Y como se arrime un lobo,

lo va a sentir[125] algún perro,

lo vocearán los zagales,

repicando algún cencerro;

 

y escapará entre zarzales,

entre las urces[126] y matas,

corriendo como alma en pena

con el rabo entre las patas.

 

 

Secretario         (insiste en sus pesquisas):

¡Intentadnos aclarar

el rumbo de esta jornada!

 

Rabadán           (paciente, recita, algo aburrido ya de estas pesquisas):

Aclaradlo las zagalas,

que estáis mejor enteradas.

 

Pastoras            (cantan, pero dirigiéndose al presidente):

No sabemos dónde vamos,

por eso es el preguntar

con las pistas que nos dieron

unos ángeles de allá.                         (Señalan al cielo)

 

Digan, señores vecinos,

si nos pueden informar,

si ha nacido aquí algún niño.

¡Lo tenemos que encontrar!

 

Debe estar junto a su madre,

recogido en un portal,

acostado en un pesebre,

envuelto en pobre pañal.

 

Presidente        (responde con amabilidad):

Por las pistas que nos dais,

yo creo saber ya quién es

ese niño al que buscáis;

pero bien debéis saber

que algo retrasados vais

y que es difícil creer

que por aquí aparezcáis,

ataviados de pastores,

cuando no quedan rebaños.

Buscáis al Niño Jesús

y, si es que os guía la fe,

es el que nació en Belén

hace más de dos mil años.

 

Pastores            (insisten en su intento de de averiguar dónde encontrarlo):

Sí que nos guían la fe

y la buena voluntad.

¿Queda muy lejos Belén?

Tenemos prisa en llegar.

 

Secretario         (tratando de desanimar a los pastores):

Pues… la ciudad de Belén,

de nombre “casa del pan”,

es la patria de David

cerca de Jerusalén.

Está en tierra de Judea,

pertenece a Palestina,

hoy dominio de Israel.

Es decir: ¡zona de guerra!

En kilómetros medidos

estará… ¡a tres mil seiscientos!

y es un largo recorrido

para hacerlo en poco tiempo.

 

Pastores            (responden al sarcasmo, cantando, con una sencilla ironía):

Pues sí que parece lejos

para llegar caminando…

Tal como andamos de viejos,

vamos a tardar dos ratos.

 

Presidente        (interviene para animar a los pastores, aclarando  la situación:

Solo están emulando a los pastores de Belén)

¡Tranquilos, quitad cuidado,

que yo entiendo lo que pasa!

Que sólo representáis

a los pastores de antaño,

que no sois los de Belén,

que no tenéis ni rebaño…

Por eso yo estoy pensando…

que aquí tenemos la escena

que ahora venides[127] buscando.

Mirad ese Nacimiento

preparado con esmero

por nuestro Gaby Serrano,

con figuras que ofrendó

nuestra vecina Felipa

hace más de cincuenta años,

y un portalín o cabaña

que le construyó Bernardo.

Está el niño en el pesebre,

¡cantadle ese ramo vuestro

y ofrecedle esos presentes

en nombre de todo el pueblo!

 

 


 


Escena sexta. 

 

Adoración de los pastores (B. E. Murillo)

 

Ofrenda de presentes.

(Los mismos)

 

(El Secretario va llamando a los cantores y pastores para que entreguen sus presentes).

 

Secretario         (imitando al presidente, comienza a presentar la ofrenda de                                          presentes, con modales más amables):

Aquí nos llega Gabriel,

un joven siempre contento.

¿Qué haría el pueblo sin él?

¡Ahí tienes tu Nacimiento

con la Sagrada Familia!

¿Tienes algo que decir

en este justo momento?

 

Gaby                     (sonriente y vergonzoso):

Sí: ¡Dios te salve, María!

 

Secretario        (con admiración sincera):

¡Tu saludo es el mejor

y le pega tu sonrisa!

¿Y eso que llevas a cuestas?

Seguro tiene un destino.

 

Gaby                    (descarga el feije de leña que llevaba a la espalda):

Traigo una poca de leña

para calentar al Niño[128]. 

 

Secretario         (admirado, hace gestos de asentimiento):

¡Buena muestra de cariño!

El que sientes bien se nota.

¿Y qué tienes en la mano?

 

Gaby                    (les entrega una pelotina):

Ésta es una pelota

para que empiece a entrenar[129].

 

Secretario         (sigue asintiendo con la cabeza, asombrado):

Y esas niñas tan bonitas

¿qué ofrecen al Niño-Dios?

 

Niña 3ª               (muestra sus regalos):

Yo un cascabel y una esquila

para hacerle un sonajero.


Niña 4ª              (muestra sus regalos):

Y yo el vellón de un cordero[130]

para que se acueste encima,

y para lavarlo a él

una esponjina amarilla. 

 

(Hace ademán de irse; pero coge a su madre de la mano y vuelve a primera fila).

Mi madre también trae cosas.

¡Venga, dáselas, mamá!

 

Madre de la Niña 4ª (entrega una bolsa no desechable de la compra con                                            regalos):

Na… ¡Esto es cosa de na![131]:

un hueso del espinazo

con un cuarto de gallina

y unas pocas hortalizas

pa hacer un buen sorbocaldo[132],

que, después del embarazo,

resulta muy indicado

pa todas las primerizas.

 

Niña 5ª               (muy dispuesta, muestra sus regalos en un cesto):

Yo les traigo frutos secos:

nueces… y unas castañinas

que, asadas cerca del fuego,

saben a gloria bendita.

Y una ñalada[133] de huevos

para hacer varias tortillas.

 

Niña 6ª              (Llega con su abuela, muy mayor, de la mano. La mira, pero la                                    abuela parece algo despistada, con demencia senil. La niña                                             reacciona muy rápida, como con prisa):

¡Abuela, que no te enteras,

mírate en las faltriqueras[134]!

                

(La abuela busca en la faltriquera y saca dos paquetes pequeños.

Los coge la niña para entregarlos y dice lo que son):

Para el Niño. Los perdones[135]:

manoplas y unos patucos

pa evitar los sabañones[136].

 

(También entrega los suyos):

Yo un paquetín de almendrucos[137],

una libra chocolate[138]

y una pastilla turrón.

 

(Se retira de primera fila con su abuela de la mano. 

 

 

(Salen a primera fila dos vecinas con una cesta. Comienzan a sacar paquetes y van diciendo lo que son. Deben cuidar de sacarlo en el mismo orden en que lo van a anunciar).

 

Vecina 1ª:

Estos regalos van juntos,

pero son de mucha gente:

hay chichos para unas migas,

hay una hogaza de pan,

chichas para picadillo

y carne para guisar.

 

Vecina 2ª :

Asadura pa chanfaina,

mantequilla para untar,

aquí hay un tarro con miel,

perejil, laurel, salero,

un puchero, una sartén,

un biberón, un babero

y ropas para un bebé.

 

Secretario         (cada vez más sorprendido por tal dadivosidad):

A ver… los niños ¿qué traen?

 

Niño 3º              (se adelanta):

Traemos unos aguzos

que sirven para alumbrar.

Se encienden algo inclinados

y los hay que espabilar[139].

 

 Aguzos

 

Niño 4º              (lleva con su padre, de la mano, una cesta):

Mi padre y yo les traemos

una cesta de patatas:

las grandes para el puchero,

las pequeñas para asar

en el rescoldo del fuego,

que las tienen que sobar

para que sepan bien luego.

 

Niño 5º              (se adelanta solo, con una corra de chorizo):

Yo una corra de chorizo[140],

una buena lenguaniza[141],

que antes de hincarle los dientes

ya huele que resucita.

 

Niño 6º              (se adelanta solo, con un trozo de tocino):

Y yo un cacho de tocino.

Éste, que es tocino nuevo,

y todavía no está rancio,

hará muy buenos torreños[142]

charruscándolo[143] a la brasa,

espetado en un garrancho[144].

Entreverado de hebra,

cuando haya pingado grasa,

sabrá rico hasta el pellejo[145].

 

 

Secretario:

¿Queda alguien más por ahí

con algo que regalar?

 

(Varios vecinos se adelantan con la boina en la mano y hablan alternativamente, mientras sacan regalos del carro. Deben asegurarse de sacarlos en el mismo orden en que los anuncian):

 

Vecino 1º          (abriendo una fardelina y mirando):

Aquí hay una fardelina

con uvas y mandarinas.

 

Vecino 2º          (destapa un barril y huele):

Este barril[146] tiene vino

y me da que huele fino.

 

Vecino 1º          (mostrando más cosas, sin sacarlas del carro de Gabi):

Esto es todo pa la lumbre,

calculando más o menos…

hay un arrojío[147] de urces

y dos arrobas de cepos[148].

 

 

Vecino 3º          (recuenta el resto de cosas):

Aún nos queda por contar:

una cesta de manzanas

para hacerles un gran ramo;

dos cirios de buen tamaño,

que serán muy buenas hachas

de ocho libras[149] cada uno,

sufragio para las Ánimas

y lumbre para el sagrario

y… no queda nada más.

 

 

Vecina 5ª          (se quita el mantón negro de lana y lo entrega):

Yo este presente daré,

que es para Nuestra Señora:

mi mantón nuevo de lana,

lana muy abrigadora.

 

Rabadán           (se quita el tapabocas y lo entrega):

Y yo para San José

le daré mi tapabocas[150],

que casi es nuevo también,

que te abriga y no te mojas.

 

Secretario         (interviene, meditabundo y cabizbajo):

¿Hemos terminado al fin?

 

(Se toma un instante para reflexionar y sigue, más decidido).

Pues tendré que hablar yo ahora…

Y me pesa esta demora…

 

(Otra pausa).

Tengo algo para ofrecer

a Santa María, La Virgen,

de aguinaldo para el Niño.

 

(Se quita la capa y la entrega).

¡Tenga mi capa, Señora!

para arropar a su Hijo.

 

 

Presidente        (levantándose a primera fila):

Aún me falta hablar a mí

en nombre de este Concejo.

Hoy queremos regalar

a La Sagrada Familia

derecho de vecindad,

por si tienen la bondad

de darnos su compañía

y quedarse con nosotros.

 

Secretario         (con cara de mucha alegría):

Perdón, señor presidente.

Queda un asunto pendiente.

Hay alguien que se ha escondido

y que no ha comparecido

para entregar su presente…

 

(Mira de forma insistente hacia un niño, que tiene un corderín en los brazos, medio escondido entre los pastores. Se acerca a él, lo toma de la mano y lo saca a primera fila.).

¿A quién tenemos aquí?

¡Al niño del corderín…!

¿Tiene nombre esa criatura?

 

Niño del corderín (muy cobarde):

Yo le he llamado ”Lucera”.

¡Y no es cordero! ¡Es cordera!

 

Secretario:

¿Porqué les has puesto ese nombre?

 

Niño del corderín:

Por la mancha de la frente,

que se parece a una estrella.

 

Secretario:

¿Y qué vas a hacer con ella?

 

Niño del corderín (indeciso):

Regalársela a la Virgen.

 

Secretario:

Pero… no lo tenías claro…

No salías a ofrecerla.

 

Niño del corderín (casi haciendo pucheros por quedarse sin ella):

Es que… ¿Quién la va a cuidar?

Es que… ¡Se puede morir,

si no le dan de mamar!

 

Secretario:

¿Y qué vas a hacer ahora?

 

Niño del corderín (decidido, al fin):

Se la daré a La Señora,

pero la cuidaré yo

hasta que se haga mayor. 

El Buen Pastor (B. E. Murillo)

 

Secretario:

Pues me parece muy bien.

¡Es la mejor solución!

(Parece que termina, al fin, la ofrenda de presentes; pero, de pronto, se oye un pequeño chiflido[151] y todo el mundo se vuelve a mirar a otro niño-pastor que lleva un pequeño cerrón[152] a la espalda y ahora tiene en la boca un chiflato[153] que antes llevaba colgado al cuello).

 

Niño del chiflato (sale a primera fila.

Saca del cerrón un trozo pequeño de pan del enciete[154] de la hogaza y se lo ofrece al Niño Jesús muy decidido):

Yo también quiero ofrecer

este pequeño currusco[155],

que es de pan pajarines[156].

 

Padre del Niño del chiflato (Pastor. Sale hacia delante a recoger al niño):

Él no lo podrá royer[157],

tan duro como un pedrusco…

¿No ves que aun no tien[158] dientines?

 

Niño del chiflato (guarda de nuevo el currusco en el cerrón, con gesto de pesar):

Pues… a ver… espera, ¡espera!

¡Le regalo mi chiflato,

que es de un palín de palera[159]!

 

(Lo descuelga de su cuello, silba una vez con él  y lo entrega)

Presidente        (levantándose a primera fila otra vez):

¡Ahora si hemos terminado!

Pues… vecinas y vecinos,

el Concejo se ha acabado.

Falta que canten el Ramo

para luego desearnos

unos a otros la paz

con nuestro mejor cariño

y una contenta sonrisa;

adorar después al Niño,

besándole la patina,

y decirnos hasta luego.

 

¡Y yo a todos os deseo

una feliz Navidad

y muy próspero Año Nuevo!

 

 


 

 

Despedida del director y los actores

 

Perdónennos tantos fallos

de esta primera versión.

Si ensayamos pa otros años,

mejorará la función.

 

Si nos quieren castigar,

porque no hemos sido buenos,

y nos deciden tirar

con tomates y con huevos,

tírennoslos poco hechos,

luego los merendaremos

y nos serán de provecho.

 

Mas, si un poco les gustó

y nos deciden premiar,

no va hacer falta que aplaudan,

pues su sonrisa nos paga

y es que verles complacidos

será la mejor soldada.

 

Ahora, para rematar:

¡Viva el pueblo con su gente,

los vivos y antepasados,

con su historia y el presente,

y que con nosotros viva

esta Sagrada Familia!

 

Todos:

¡Viva!


Notas aclaratorias:


[1] Con la campana tañida – cumplida la obligación del regidor (alcalde) de “tocar a juntar concejo de vecinos”, impuesto por las ordenanzas de 1729.

[2] Aleganciosa – que interviene en todas las discusiones y lo critica todo.

[3] El barrio de Las Barreras – Paraje donde se ubica el cementerio.

[4] Vos tenemos que pedire = os tenemos que pedir

[5] No vos dejedes morire = no os dejéis morir.

[6] Tien = tiene

[7] Naide = nadie

[8] Vais echame = vais a echarme

[9] Del miu funeral = de mi funeral

[10] Pa = para

[11] Tenéy tamién = tened también

[12] Por los caminos qu’ andades = por qué caminos andáis.

[13] Para que no vos caigades = para que os caigáis.

[14] Qu’ una se cai n-un istante = que una se cae en un instante

[15] En reface’l sou talante = para recuperar el talante

[16] Darle al morapio = beber vino.

[17] Empinar el codo = beber algo más de la cuenta de vino o licores

[18] Convien facelo = conviene hacerlo

[19] O séase = o sea – es decir.

[20] Da gusto vela = da gusto verla

[21] Se afallaba solo – se hallaba solo – se sentía solo

[22] Va que andaba aburrido – parece ser que se sentía desmoralizado.

[23] Se saca de la vesícula = alude al diagnóstico de su dolencia en el volante de hospitalización. 

[24] Corrillo - reunión animada de personas ociosas, tendente a criticar (despellejar) a otras.

[25] Callos – guiso de patas, morro y trozos del estómago de los animales.

[26] Pernil – codillo, manita del cerdo.

[27] Cadril = cuadril – cadera – muslo - parte superior de los cuartos traseros de los animales y personas.

[28] Achorcar = atorcar - atorar – atascar - obstruir

[29] Encataperiao – hecho un cataperio – deteriorado vitalmente.

[30] Engurrinao – encogido, encorvado, doblado, deteriorado y sucio.

[31] Dar las uvas = sonar las campanadas de fin de año

[32] Las ordenanzas concejiles vigentes desde hace varios siglos estipulaban las multas locales en cántaros de vino para el concejo (se consumirían en las reuniones del concejo de vecinos o durante los trabajos colectivos – facenderas) y en libras de cera para la iglesia.

[33] Forno – horno para cocer el pan.

[34] Tiro – conducto para la salida de humos por la chimenea.

[35] Priula – pérgola – techumbre que cubre el hogar (llar) donde se hacía fuego en las cocinas.

[36] Pregancias – cadenas de hierro que colgaban desde la priula sobre el fuego del llar (hogar). De ellas se colgaba el pote o perol para cocer los alimentos.

[37] Sarro – sarrio – hollín negro producido por los humos y gases del fuego.

[38] Fumean = humean – echan humo.

[39] Tenada – talamera – desván sobre el portal carretero que se usa como ampliación del pajar.

[40] Fuyacos – ramas de árboles con hojas que se dan de alimento al ganado menor (cabras y ovejas) durante el invierno, especialmente en días de nevadas copiosas que impiden la salida al pasto.

[41] Fuelga = huelga – barbecho - situación de las fincas de labrantío que se dejan de labrar.

[42] Reguero - cauce artificial de agua para regar prados y fincas de labranza.

[43] Labriar – labrar – limpiar fuentes o regueros, recortando sus bodes y limpiando el fondo.

[44] Negrillo – olmo – huelmo (Ulmus minor) – especie de árbol muy abundante hasta hace unos años.

[45] Fueyas – hojas repeladas para alimento de animales, cerdos principalmente.

[46] Bacteriano (fuego bacteriano). Plaga de bacterias que diezmó los frutales hace una década.

[47] Llantina – lloriqueo – lamentación continuada.

[48] Echar un ramo = cantar un ramo (canto religioso o festivo).

[49] Háilos = los hay.

[50] Entonar - cantar un poema o ramo con una melodía repetitiva (tonada)

[51] Tonada – salmodia - melodía repetitiva para cantar un ramo o poema.

[52] Acomparar – rimar, componer las letras del ramo (poemas).

[53] Afallamos = hallamos – encontramos.

[54] Cantemos = cantamos. Primera persona del plural del pasado simple de cantar en habla cepedana.

[55] Zagal - mozo, ¿mayor de 15 años?, que sirve de aprendiz de pastor.

[56] Sementera – periodo habitual de siembra del cereal (principios de octubre)

[57] El Cristo – Fiesta de la Vera Cruz en Morriondo (día de El Cristo – 14 de septiembre). De Reyes hasta El Cristo –prácticamente todo el año.

[58] Devota – piadosa – que tiene mucha relación con la práctica asidua de los ritos religiosos.

[59] Seruenda – tardía – nacida más tarde. Las más jóvenes de las devotas.

[60] Aviando = cocinando - preparando un alimento.

[61] Lavadero – balsa natural o artificial para retener las aguas de una fuente, apta para lavar la ropa.

[62] Por cima de los ojos = un poquito por encima de los ojos.

[63] Ijada = aguijada. Vara delgada y larga, con aguijón en la punta, para arrear y picar a la yunta.

[64] Mañiza = haz de paja, hierba o cualquier otro alimento para el ganado.

[65] Otoño – hierba verde del segundo corte de los prados. Se aprovecha al final del verano o en otoño.

[66] Cachapo – recipiente impermeable, a modo de vaso, hecho de un cuerno de vaca o de buey vaciado de la medula. Lo usaban los segadores para llevar mojada la piedra de afilar (amolar) el gadaño (guadaña). 

[67] Gadaño = guadaña.

[68] Maya = escondite. Juego infantil.

[69] Cabezote – nombre de un juego infantil, conocido en otras comarcas como de los castros, infernatos o la tajuela. Consiste en conducir con golpes de un pie, a la pata coja, una piedra (cabezote) por encima de un laberinto de cuadros marcados en el suelo de tierra, evitando que quede encima de alguna de las líneas divisorias de los cuadros.

[70] Roda – aro de hierro que los niños rodaban a gran velocidad, conduciéndolo con un gancho de alambre y salvando los obstáculos, sin que se cayera.

[71] Echar los cartones – juego consistente en tirar sobre el suelo pequeños cuadrados de cartón, normalmente recortados de las cajas de cerillas, hacia una pared. Ganaba la tirada el tirador del cartón que quedaba más cerca de la pared y se quedaba con todos los cartones jugados.

[72] Mandado – recado – encargo.

[73] Esquila – cencerro pequeño.

[74] Recental – animal (cordero en este caso) que no sale al pasto todavía. Lo amamanta su madre por la noche.

[75] Columbrar – divisar desde lejos.

[76] Fumo = humo.

[77] Llumbre = lumbre – fuego (en este caso, el fuego del hogar).

[78] Aroma de hornada – aroma impreciso con tonos de brezo quemado y de pan recién cocido, que era muy incitante para los sentidos.

[79] Arrojar = atizar con intensidad el fuego del horno hasta ponerlo “al rojo”.

[80] Urces – ramas de brezo.

[81] Reboliada – Ronda alrededor del pueblo, al amanecer o atardecer, coincidiendo con el arrebol del las nubes (arrebolada). 

[82] Limosna pa las Ánimas = limosna para sufragar la novena de noviembre y otros gastos de la Cofradía.

[83] Reboja – rebanada de la hogaza, en forma de media luna, con corteza y miga. Los trozos de pan que se recogían como limosna para las ánimas eran subastados en concejo a la salida de la iglesia y su precio engrosaba el importe de las limosnas recogidas en moneda.

[84] Repique – toque vivo y festivo de dos o más campanas. Era el habitual para el “toque de oraciones”.

[85] Peripuesta – vestida con esmero y arreglada para la cita con el campanero, que era su novio.

[86] Repiquitiar = repicar con viveza las campanas, con ritmo de repique.

[87] San Garabito – Santo imaginario, aunque perece ser que existió un ermitaño con ese nombre.

[88] Subime = me subí

[89] Pedile = le pedí

[90] Diome = me dio

[91] Bueis = bueyes

[92] Escarramiar – esparcir una cosa al arañar y escarbar el suelo las gallinas para buscar alimento.

[93] Va cuanta = hace mucho tiempo, tanto que ya habría acabado la misa del día siguiente, mientras ellos cantaban la cantinela.

[94] Hachas – par de grandes velas de cera que se ofrendaban en sufragio de los familiares difuntos.

[95] Pan bendito – Ofrenda de pan, cortado en pedazas, que se hace en la misa del domingo. Es bendecido durante el ofertorio. Al final de la misa lo ofrece un niño a todos los fieles a la puerta de la iglesia, a la vez que les da a besar el “porta paz” (efigie con una escena religiosa).

[96] Pedaza – trozo de pan con el tamaño de un bocado.

[97] Anovena – Novena, novenario (misa y rosario durante nueve días seguidos)

[98] Cadaguno = cada uno.

[99] Ordenanza – Ordenanzas concejiles: conjunto de normas de convivencia de los vecinos, de obligado cumplimiento, so pena de multa. Las de Ferreras son el año 1729.

[100] Pechar – cerrar con llave.

[101] Rabadán – pastor de mayor categoría. Dirige todas las tareas de los pastores, zagales y motriles.

[102] Engorras – prendas (a modo de polainas) de piel de cabra o de oveja con las que se cubren las piernas, los tobillos y la parte superior de los pies, por encima de las abarcas. Imprescindibles para las nevadas.

[103] Pelona – aplicado a escarchas o heladas, tan fuertes que matan la hoja de las plantas.

[104] Labriar – Limpiar una fuente o un reguero, en este caso refrescar el recuerdo de la Navidad.

[105] Entráy, entráy = entrad, entrad.

[106] Querades entrare = queráis entrar.

[107] No vos fagades rogare = no os hagáis rogar.

[108] Llegaivos hasta aquí alante = Llegad hasta aquí adelante.

[109] Buscáy un acomodo = buscad un lugar cómodo.

[110] Cantaredes = Cantaréis.

[111] Querades cantare = queráis cantar.

[112] Aguzo – rama fina desprendida de las urces (brezo), que una vez reseca por las inclemencias adquiere la cualidad de arder muy despacio produciendo una llama luminosa. Por ello se usaba, como una pequeña tea o una vela, para iluminar una habitación.

[113] Fardela – bolsa, habitualmente de tela.

[114] Chichos para migas – restos de los tejidos grasos del cerdo, resultantes de derretir la grasa. Sofritos con trozos pequeños de pan, producían unas migas muy nutritivas. Si se le añadía algo de azúcar o de miel, resultaba un postre muy apetecido por los niños.

[115] Chichas para picadura – picadillo - componente del chorizo o longaniza, mezcla de trozos de carne y grasa, adobados con pimentón, sal y orégano. Sofrito, resulta muy apetecible y alimenticio.

[116] Asadura – hígado. Una de las partes más apreciadas del cerdo en la época de matanza. Se come de varias formas: sofrito con trozos de sangre, previamente cocida, cebolla y ajo; guisado con otras partes del animal (menudillos y entraña) en forma de “chanfaina”…

[117] Chanfaina – guiso de asadura y menudillos del animal (cordero, oveja, cerdo…)

[118] Puchero – pote de barro - recipiente de barro o hierro colado muy útil para guisar la comida sobre el fuego.

[119] Ceño – gesto de enojo o enfado.

[120] Pa que no s’ esgape el gato – para que no salga hacia el exterior el calor de una habitación.

[121] Pasemos = pasamos – primera persona del plural del pretérito indefinido del verbo pasar.

[122] Bajemos = bajamos - primera persona del plural del pretérito indefinido del verbo bajar.

[123] Mastín – Perro de gran porte, muy abundante en León, encargado de combatir al lobo.

[124] Perro de aqueda o de torna – perro muy hábil y amaestrado para seguir las órdenes del pastor y encaminar el rebaño.

[125] Sentir = oler.

[126] Urces – matas de brezo.

[127] Venides = venís.

[128] Calentar al Niño – mención popular a la razón de preparar leña y fuego para los días de Navidad.

[129] Juego de fútbol o de la pelota - alusión a la afición principal de Gaby.

[130] Vellón de cordero – piel de cordero, curtida y muy limpia que se ponía en la cuna o en la cama bajo el cuerpo de los niños. Daba mucho calor y protegía el colchón de posibles accidentes mingitorios.

[131] Cosa de na = cosa de nada.

[132] Sorbocaldo – caldo de hortalizas, huesos y carnes.

[133] Ñalada = nidada. Huevos contenidos en un nido.

[134] Faltriquera – Bolso interior del mandil o del sayo de una mujer. Eran muy grandes.

[135] Perdones – regalos que traían los mayores a los niños cuando regresaban de un viaje prolongado, a modo de petición de perdón por haberlos dejado en casa y no haberlos llevado con ellos.

[136] Sabañones – inflamaciones cutáneas causadas por el frío, la humedad y carencias vitamínicas. Afectan a manos, pies, orejas, nariz… y son muy molestos por el comezón que producen con los cambios de calor.

[137] Alemdrucos – golosinas de Navidad: almendras bañadas en azúcar.

[138] Libra de chocolate – pieza de chocolate de casi medio kilogramo, usual para hacer a la taza.

[139] Espabilar un aguzo – consiste en desprender la pavesa, parte ya quemada, para que haga más llama.

[140] Corra de chorizo – pieza completa doblada en el centro (unos 50 centímetros de largo)

[141] Lenguaniza = longaniza. Tripa de chorizo entera.

[142] Torreño = torrezno. Pieza de tocino asado o frito.

[143] Charruscar = asar superficialmente con un fuego muy vivo.

[144] Espetado en un garrancho – clavado con un trozo quebrado de rama de urces.

[145] Pellejo – piel exterior, cuero, corteza del tocino o del jamón del cerdo.

[146] Barril – vasija para vino. Puede ser de varas o de barro.

[147] Arrojío – cantidad de urces u otras leñas que bastan para arrojar una vez el horno (cinco o seis feijes).

[148] Cepo = cepa - tuérgano. Raíz de las urces (brezo). Tienen gran poder calorífico. 

[149] Libra = 460 grs. Un cirio de 8 libras pesaría más de 3 kilos y medio.

[150] Tapabocas – Especie de manta rajona que usaban los pastores, a modo de gran bufanda.

[151] Chiflido = silbido emitido con un chiflato (silbato)

[152] Cerrón = zurrón. Mochila de cuero de los pastores para llevar la merienda.

[153] Chiflato = silbato, caramillo rudimentario. Se hacía de una rama de sauce (palera, salguero, …)

[154] Enciete – encetadura – primera pieza de pan que se corta de una hogaza.

[155] Currusco – cuscurro - parte de una pieza de pan, que tiene mucha corteza.

[156] Pan de pajarines – trozos de pan que las personas mayores traían en su zurrón o en la fardela, como restos de la merienda, al regresar de una jornada de pastoreo o laboreo en el campo, y que regalaban a los niños que habían quedado en casa, diciendo que era pan amasado por los pajarines.

[157] Royer = roer

[158] Tien = tiene

[159] Palera – sauce (Salix frágilis).